"Ayuda inoportuna" por Marisol Orozco Rivero (1A)





Acabo de salir de mi última clase del día… ¿o de la noche? quiero decir, son las 9:00 pm y acabo de terminar un día largo en verdad, disfruto hacer esto, me gusta aprender cosas, o repasarlas, más bien.

Realmente me aburren estas clases, es decir ¿no podrían enseñarme otra cosa más divertida? Creo que me saldré, total, casi nunca me dicen nada al respecto.

¡No encuentro dónde sentarme! He estado merodeando durante 5 minutos por todo el lugar, cosa que me asusta un poco, porque hasta cierto punto, si avanzas más allá de la plaza cívica, sólo encontrarás oscuridad. En realidad, no les voy a mentir, ya estoy acostumbrada a este ambiente cotidiano, no se me ha hecho pesado caminar sola por toda la escuela en busca de una buena banca.

-       Aquella se ve cómoda

Bien, me sentaré ahí, aunque hace falta divertirse con algo.

Mmm… ¡Qué aburrido!, en la otra escuela, había un gran estanque con patos y agua verdosa, recuerdo que, como ahora, realmente no podía ver nada saliendo del aula de pruebas, ese que se encontraba apartado en una esquina, luciendo deplorable y tristemente solitario.

Estaba en construcción

Sí, a todos nos daba miedo, sobre todo cuando pasabas rápidamente todos los días por el extenso sendero que se rodeaba de árboles, donde no lograbas distinguir lo que había más allá de ellos; era imposible no toparse con los frutos podridos, el sonido de aplastarlos era tan desagradable como el de los zapatos pasados por agua de lluvia.

-       ¿Temporada de exámenes?

Los finales, teníamos que ir a presentarlos allá. Decían que, si sientes un escalofrío al momento de abrir la puerta de entrada, tienes que correr lo más rápido que puedas, sin siquiera pensar en mirar atrás.

-       ¿Por qué?

¿No sabes? hace cuatro años en una ventisca noche como esta, pero más fría, silenciosa y lluviosa, 2 estudiantes decidieron irrumpir en ese salón a medianoche, su intención era robarse las respuestas del examen final. Ellos escalaron el muro trasero del colegio y querían llegar al techo, uno de ellos resbaló debido al agua de lluvia y sintió como una mano firme lo sostuvo antes de la terrible caída. Devolviéndole la mirada a quién le sostuvo la mano, sintió como una temperatura excesivamente helada inundaba el ambiente a la vez que el miedo recorría su cuerpo, quién lo sostuvo no fue su amigo.

Después de aquel encuentro, pasaron los días y poco a poco, sin olvidar ese gélido tacto, esa sensación ajena y fría, fue convirtiéndose en un silbido que aleatoriamente escuchó hasta su muerte; era muy parecido a un grito, se le hizo extrañamente familiar, como si le hubieran desbloqueado un viejo recuerdo que le hacía sentir la calidez de su hogar.

-       ¿Un silbido?

Sí, nadie supo la verdadera razón, pero existen varias teorías, algunos dicen que ella no podía hablar mucho, pero la más aceptada es que se sentía feliz de que la visitaran después de tanto, por lo que decidió adoptarlo como su “hijo” y cuidarlo. La leyenda dice que, tras cada silbido, él moría lentamente para que pudieran permanecer juntos después de la muerte, en una constante obsesión sofocante por parte del espíritu, y un dolor insufrible por parte del chico.

Al día siguiente de lo ocurrido, el mismo joven acudió ileso a su salón de clases, solo que estaba diferente, su amigo pensó que estaría devastado, o peor aún, creía que nunca iba a volver a verlo, ya que él salió corriendo del lugar aquella noche. El chico lucía aparentemente más alegre, como si lo hubieran iluminado el alma. Rápidamente comenzó a mejorar: Sus notas mejoraron, consiguió un trabajo de medio tiempo, entre otras cosas.

Sólo que… esa nueva personalidad, sin saberlo, la robó de aquella extraña ayuda, era la verdadera esencia de quién le salvó la vida alguna vez, teniendo como verdadero objetivo seguir fmerodeando en la sociedad hasta que encontrara algún cuerpo que sea adecuada para la misma. Pero, en ese caso en particular, la lluvia de aquel día fue tan fuerte, que algo salió mal; en cambio, intercambiaron su alma. Desde ese momento, el alma del chico que ahora era de aquel ser, se fue tiñendo de odio hacia los tramposos, groseros y malagradecidos. Y sólo se puede evadir de una manera, es necesario que la trates con cariño, como el mismo espíritu hubiera querido o, en su defecto, limitarse a ser amable.

 

-       ¿Sigue existiendo esa creencia?                               

Por supuesto, dice que le gusta importunar a los estudiantes, y no es sólo en esa escuela, porque muchos han dado testimonios de lo que sienten al escuchar esos silbidos, se sienten cómodos, pero el miedo crece poco a poco hasta que los consume sin darse cuenta. Además, siempre ocurre en la noche, eso sí, las circunstancias varían un poco.

-       ¿Crees en eso?

¿No te da miedo que ella aparezca en una noche como ésta?

 

Son sólo leyendas urbanas, además, muchas veces, los fantasmas sólo buscan ser libres y descansar, sin darse cuenta de lo que en realidad sucede en su entorno.

En fin, la noche se torna gélida, por un momento sentí frío ¿no quieres un suéter?

 

-       Gracias, pero no es necesario, de hecho, ya me iba.

¿Qué hay de ti?

 ¿Te gustaría venir conmigo?

 

No hace falta, has sido muy amable conmigo y me iré cuando logre recordar qué me ha traído aquí, sólo quiero descansar, me siento tan cansada…

 

 


Comentarios

  1. Análisis de Miguel Mora.
    Desde mi punto de vista puedo observar lo siguiente:
    Una historia muy interesante y original, me parece una gran fortaleza el lenguaje que utiliza y la ambientación que le da al relato, es muy bueno. Además me gustó mucho el detalle de que el personaje está hablando con alguien desconocido, que simplemente hace preguntas o sugerencias. En general, creo que no tiene mucho que mejorar, es claro y usa correctamente los signos de puntuación, excepto en 1 o 2 casos específicos. Me pareció genial :D

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  2. Buenas tardes, Marisol.

    Fortalezas: me parece muy amena tu lectura, se escucha con buena dicción, fluidez y cuidado en las pausas. El sonido de fondo es muy acorde a la historia planteada y el efecto de contestación interna es excelente.

    ARÉAS DE OPORTUNIDAD: en la lectura dramatizada podemos trabajar un poco más en la entonación.

    Felicidades.

    ATENTAMENTE:
    Prof. Carlos Gerardo Cituk Maza
    TALLER DE LECTURA Y REDACCIÓN

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