Relato "Contacto de otro mundo" por Miguel Mora (1A)

“CONTACTO DE OTRO MUNDO”

Miguel A. Mora Rangel

 




—¿Hijo?— Dijo un hombre anciano mientras miraba por la ventana

—Si padre, ¿qué sucede?— Respondió su hijo dudoso

—Creo que es el momento adecuado de contarte algo. Hijo mío, debes prestar atención en silencio, a la historia que te contaré ahora.— Un breve gesto de parte del hijo dio a entender que comprendía.


Hace más lunas de las que puedo contar, tras un largo día de trabajo en el campo, tomé un pequeño descanso bajo un árbol (era muy grande y frondoso, se encontraba en la cima de una colina). Sentí que apenas pasaron unos minutos, pero al darme cuenta, me encontraba en una habitación completamente obscura. Solo había una cama muy fría sobre la que estaba acostado. Cuando al fin estaba procesando lo que sucedía, abrí completamente mis ojos y miré a mi alrededor; la única luz que entraba era la que se deslizaba entre los bordes de la puerta. Parecía un lugar común, pero había algo extraño. Por unos instantes no pude moverme y logré sentir mi respiración producto de una gran inseguridad y miedo que me recorría gracias a la oscuridad profunda que me abrazaba.


Cuando al fin logré reunir fuerzas, decidí pararme sobre el frío piso de metal. Caminé de puntillas para hacer el menor ruido posible y me aproximé a la puerta. A escasos centímetros de tocarla, ésta se abrió de golpe y dejo ver un pasillo muy largo, el cual únicamente era iluminado por unas tenues luces blancas que me daban escalofríos.


Después de armarme de valor, comencé a caminar durante mucho tiempo; creo que fueron horas girando de un lado a otro hasta que llegue a una habitación muy grande. De la nada, escuché cómo algo muy pesado, que parecía una caja, cayó al fondo del lugar. Rápidamente me escondí en una esquina de la habitación y a lo lejos vi a una gran criatura con cuatro patas, una piel color verde, un cuerpo alargado con dos brazos casi como piernas y una cabeza pequeña. Se movía rápidamente y entró a gran velocidad a la habitación.


Mi corazón se aceleró y quedé pasmado… petrificado, viendo a esa criatura de otro mundo. El monstruo verde recogió las cajas; hasta que sintió mi presencia, entonces se quedó completamente quieto mirando a todas direcciones. Traté de contener la respiración para no ser descubierto por el amenazante monstruo, pero mi corazón latía muy rápido y cuando me di cuenta, era demasiado tarde; él me miraba fijamente con sus resplandecientes ojos blancos. Mis músculos tardaron en reaccionar, pero rápidamente salí corriendo de vuelta a aquel pasillo. Las luces blancas se tornaron rojas y una estruendosa alarma comenzó a sonar. Corrí con todas mis fuerzas y vi, en la pared, una placas metálicas sueltas y con ellas, mi oportunidad de escape. Como pude, logré quitar una de las placas y me escondí en las paredes de lo que ahora deducía que era una nave espacial.


Entre las placas logré apreciar a muchos de esos monstruos verdes corriendo de un lado a otro mientras la alarma continuaba sonando. Estaba comenzando a relajarme y pensar en que haría, cuando me di cuenta de que unas grandes manos como guantes negros, retiraban sigilosamente la placa de la pared que me cubría. Al sentirlo, me giré y rápidamente miré hacia el pasillo. A vista de no distinguir nada, salí lentamente y las alarmas dejaron de sonar, pero las luces rojas continuaron encendidas. Miré hacia ambos lados y corrí rápidamente hasta que, al girar en un cruce, me topé con algo aterrador: una imponente criatura oscura de más de dos metros de alto con extremidades muy largas y una gran cabeza que me miraba fijamente. Sin pensar, cometí el gran error de mirarlo a sus hipnotizantes ojos color violeta. Repentinamente una potente luz blanca iluminó la habitación.


De un sobresalto, desperté debajo de aquél gran árbol a la mitad de la noche, con la luz de las estrellas brillando sobre mí. Por un momento, me sentí tranquilo porque todo había sido una simple pesadilla.


—Pero padre, ¿por qué me cuentas esto?

—¿Sabes por qué hijo?, exactamente cada 365 días revivo esta pesadilla; se siente tan real y luego ¡pum! desaparece, lo olvido completamente hasta que… hasta que…





—¿Hasta qué? — preguntó el hijo desesperado —¿Padre?!Padre!


Comentarios

  1. Buenos días.
    La alumna Daniela comentará este trabajo.

    ResponderEliminar
  2. En general me gustó mucho su relato, su cohesión fue bastante buena, esta muy bien organizado desde el principio hasta el final. Me gustó que es un tema no tan común pero aún así lo hizo bastante interesante, y al final me dejó bastante intrigada con que pasó. Me gusto mucho su trabajo <3

    ResponderEliminar
  3. este relato por lo general estuvo bien, hubo algunas partes mas bien solo en una que pude identificar que se atoró al hablar y algunos cortes, pero por lo general estuvo muy bien, la forma de contarlo, de transmitir las emociones, de describir, todo fue adecuado a la hora de realizar la lectura, para mi es un gran trabajo, y claro es una obra que te deja la intriga, contiene todo lo que se necesita, ha sido uno de los mejores relatos que he leído.

    ResponderEliminar
  4. Te felicito, esta lectura en mi opinion fue muy buena. En genaral, me gusto la forma en que se expresa, el tono y emocion que le da a cada palabra. Me agrada la parte en la que interactua con la camara con miradas y expreciones, siento que este es un muy buen trabajo, fue uno de mis favoritos. Claro, habra una que otra parte en la que se detiene un tanto de mas, pero en general todo esta muy bien relatado.

    ResponderEliminar
  5. Buenas tardes, Miguel.

    Fortalezas: una excelente lectura que se destaca por el manejo de la entonación, uso de expresividad, buena dicción, ritmo y fluidez. Buen punto la elección de la música instrumental de fondo y uso de efectos de audio así como grabar con la luz encendida. Hacen en conjunto que el producto se escuche muy atractivo.


    ¡Muchas felicidades!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares