"Ese perro no es mi perro" por Kelly González Gómez (1°A)
ESE PERRO NO ES MI PERRO
La historia que a continuación se presenta, relata la historia sobre una familia que vivió extrañas experiencias, girando en torno únicamente a un elemento al que ellos consideraban “familia”. Los recursos eran escasos y se vieron en la necesidad de irse a vivir a una casa entre el bosque, alejada del resto de las casas del pueblo. Aquella casa a la que fueron a vivir era habitada anteriormente por los padres del hombre de la familia, quienes perecieron debido a una enfermedad degenerativa, así que dicha unión conformada por una pareja de casados, su hijo pequeño de 9 años, Fabián; y su perro Buster, decidieran mudarse a la casa luego de que debido a circunstancias desafortunadas perdieran la suya. La casa se encontraba un poco desordenada, técnicamente las peculiares características de la propiedad hacían evidente que había estado deshabitada desde hace años, o al menos eso parecía, la maleza ya estaba invadiendo la casa, puesto que estaba rodeada de pura vegetación. Al llegar, se ocuparon de los detalles que hacían inhabitable el recinto; el esposo, de nombre Roberto, no había entrado a esa casa desde que se fugó a vivir con su pareja Lucia, ellos a pesar del contexto social que los rodeaba, decidieron que era la mejor opción para que pudieran formalizar su relación amorosa. La relación con sus padres acabó en malos términos y por ende, jamás decidieron volver a visitarlos y mucho menos hablar con ellos, incluso antes de sus muertes, pero la cuestión era que las dificultades económicas por las que Roberto pasaba, se vieron favorecidas por la conveniente adquisición de la propiedad.
Pasó mucho tiempo para que la casa estuviera lista para ser habitada, la pareja había estado deshierbando día y noche, limpiando el polvo en cada esquina. El niño ayudaba con lo que podía mientras realizaba sus necesidades académicas, como es el caso de ir a la escuela y hacer sus tareas, aparte de todo el tiempo que se tomaba para jugar con su perro.
Un día, mientras descargaban de poco en poco el equipaje de su camioneta, la madre (Lucia), ayudaba a bajar las cajas con las cosas, entre la pila de cajas que cargaba, se formaba un obstáculo que le impedía ver bien su trayecto, así que con mucho cuidado trató de caminar para no chocar con nada, el viento comenzó a soplar fuerte, las hojas de los árboles se arrancaban y pequeños remolinos de hojas revoloteaban en la terraza, cuando la madre estaba a punto de entrar a la casa ¡Zas!, algo pasó corriendo en dirección a ella, lo que hizo que se cayera, y con ella, todas las cajas encima, Roberto, al escuchar el grito de su esposa fue corriendo a ver que le había pasado, ella, aún en el piso se sujetó el tobillo con la mano, forzando una cara de dolor y gimiendo, la caída le había provocado un desgarro. Roberto la sostuvo en sus brazos y se adentró a la casa, para finalmente, recostarla en el sofá. Lucía había dicho que alguien la había empujado, y al ver al niño, jugando afuera con sus soldaditos de plástico, la madre enfureció por el dolor y sacó sus propias conclusiones, apuntando con el dedo a su propio hijo quien con sorpresa veía la cara de su madre que lo juzgaba, el padre volteó la mirada y encontró que la lógica apuntaba a que el niño, por una travesura había hecho caer a su madre; el niño lo negaba, pero ninguno de los padres le creyó, y con justa razón, pues no había razón para creer que había sido provocado por alguien más…
Era de noche, todos estaban durmiendo, el niño se despertó, debido a que escuchó a su perro ladrando en dirección a la ventana, no había nada, pero el perro seguía ladrando y los padres asustados con el alboroto que generaban los ladridos se despertaron, Roberto se levantó a verificar lo que sucedía, el niño le explicó que Buster quizás veía algo afuera, Roberto le dijo que probablemente le ladraba a algún animalito que estaba afuera, y cómo Buster no dejaba de ladrar, tomó la decisión de sacarlo al patio para despejar un poco el ruido, poco rato después el perro dejó de ladrar y nuevamente se volvieron a dormir.
Al día siguiente, un lunes por la mañana, cuando se despertaron, el niño durante su rutina se preparó para darle comida a Buster y se dirigió al patio donde se había quedado la noche anterior, una helada descarga recorrió su cuerpo al darse cuenta que su perro ya no estaba en ese espacio, agitado y con llanto corrió hacia sus padres sollozando que Buster se había perdido, la madre trataba de consolar a su hijo, Roberto preocupado miro alrededor y convencido de que no era buena opción buscar en ese momento, prometió a su hijo que saldrían en su búsqueda cuando él regresara de la escuela, el niño con frustración aceptó, pero todo el día se mantuvo con esa sensación, al saber que su perro se encontraba desaparecido. Al terminar la escuela, se sirvieron almuerzo y al finalizar el niño desesperado insistía en buscar al perro, así que su padre sin tener otra opción, empacó una mochila con cosas necesarias y ambos partieron, Lucía no podía ir debido a la herida en su tobillo, aun necesitaba reposar.
Padre e hijo estuvieron toda la tarde tratando de buscar al perro, preguntaban a los vecinos de los alrededores si lo habían visto, pero desafortunadamente todos lo negaban, unos vecinos habían identificado a Roberto, pues sus padres solían vivir cerca, preguntaron desconcertados si recientemente se habían mudado, a lo cual Roberto asintió, los vecinos fruncieron el ceño con preocupación, Roberto no le tomó importancia y siguieron su búsqueda. Fabián gritaba con todas sus fuerzas para que el perro lo pudiera escuchar, caminaron un buen rato, la noche comenzaba a caer, los búhos salían volando de las copas de los árboles y chillaban al verlos aproximarse, el niño cansado, pero con esperanzas de encontrar a su perro, de pronto iluminó su rostro al reconocer a lo lejos a su perro, Buster estaba sentado debajo de un árbol donde parvadas de zanates reposaban pacientemente, el niño fue corriendo a abrazarlo, pero Buster no parecía mostrar ninguna reacción al verlos, no movía la cola, no hacía ruido, solo observaba…
Pronto se apuraron a regresar a la casa, el niño ya estaba feliz, cuando llegaron, la madre ya tenía la comida preparada y cenaron tranquilamente, el niño observaba al perro que no se inmutaba ante el gran plato de comida que aún seguía servido desde el incidente de la mañana, el perro solo los observaba atentamente, sin parpadear.
A la hora de dormir, el niño yacía con Buster en su cama, los padres se acostaron en su cuarto y todos se durmieron. Era de madrugada, cuando aún todo estaba oscuro, el niño escuchó la puerta del refrigerador abriéndose, se percató que Buster no estaba con él y fue a buscarlo, se dirigió a la cocina, en silencio, se asomó hacia el refrigerador y para la sorpresa del niño… El perro estaba parado en dos patas, justo como un humano, usando sus patas delanteras deformadas para tomar la comida del refrigerador y devorársela, hacía los sonidos de una bestia, gruñendo, no eran propios de su querido Buster. El niño asustado, corrió al cuarto y se cubrió con la sábana, pensaba que era una pesadilla, luego de un episodio de pánico logró conciliar el sueño. A la mañana siguiente, sus padres discutían respecto a Buster, pues lo culpaban por haberse devorado la comida del refrigerador debido a lo cual, culpaban al niño por haber dejado abierta la puerta de éste. El niño rápidamente se dirigió hacia sus padres, mientras exclamaba que Buster se había comportado de forma rara la noche anterior, pero el miedo de lo que aconteció le impidió ir a decírselos en ese momento. Los padres, quienes no se convencían con tal acusación, castigaron a su hijo y le advirtieron que no debía suceder de nuevo y que las mentiras eran indebidas.
Buenos días.
ResponderEliminarLa alumna Ana Paulina comentará este trabajo.
Buenos días.
ResponderEliminarLa alumna Ana Paulina comentará este trabajo.
Muy buena historia, me gustó mucho, sobre todo porque me dio un poco de miedo pensar en el perro parado en dos patas.}
ResponderEliminar-Tiene una adecuada cohesión.
-Tiene una correcta coherencia.
-Está adecuado a las características solicitadas del escrito en cuanto a extensión, contenido, tipo de lenguaje y demás.
- Es muy creativo.
- Tiene los prototipos textuales solicitados.
- Las oraciones están bien construidas.
- Tiene una buena ortografía.
- Aplicó bien los signos de puntuación.
Todo está muy bien y es bastante interesante la historia, el único detalle es que se repite el quinto párrafo.
Pero de resto me encantó. ¡Felicidades Kelly!
MICHELLE COMENTO:
ResponderEliminarMe gusto mucho tu lectura, tu video ya que lo dices con fluidez y además el tono de tu voz le da algo que hace que de miedo, tambien note que haces movimientos con tus manos, eso para mi opinion esta muy bien, ya que lo haces y queda, por ejemplo al principio que hiciste el entre comillas y me pareció muy cool la verdad, tu lectura se entiende a la primera, me gusto mucho la música que elegiste de fondo da suspenso y terror, y si da miedo la lectura, muy bien KELLY, me gusto mucho la última parte donde dijiste, que exclamó el niño: Ese perro no es mi perro y miraste e hiciste esa expresión de terror.
Aspectos a mejorar: Me hubiese gustado que hagas contacto visual con la cámara entre ratos.
Me fascino mucho la lectura Kelly.
Buenas tardes, Kelly
ResponderEliminarTu relato me parece muy bueno y en su lectura se evidencia la buena construcción sintáctica del mismo, se escucha muy clara (dicción) con buena dicción y volumen. Es un plus, agregar la música de fondo la cual me parece la adecuada.
Áreas de oportunidad: toma en cuenta que el ritmo de la lectura puedes regularla un poco más y trabajar en la comunicación no verbal para enriquecer tus experiencias lectoras.
ATENTAMENTE:
Prof. Carlos Gerardo Cituk Maza
TALLER DE LECTURA Y REDACCIÓN