Las historias del abuelo por Stephanie Tavira Chiu (1°B).


                                                      LAS HISTORIAS DEL ABUELO.
 

Escrito por Stephanie Tavira Chiu. 


Esta historia está basada en hechos reales… 


El relato que a continuación va a ser contado trata sobre sucesos que le sucedieron a mi abuelo por parte de mi madre, mi abuelo se llama Odórico Chiu (de 77 años), él es una persona muy trabajadora y buena, pero a la vez muy fuerte en todos los sentidos. Con base a esto mi abuelo desde su juventud seguía siendo tal cual es en la actualidad. 


Cuando yo apenas tenía diez años de edad, mis padres decidieron ir a visitar a mis abuelos ya que no los habíamos visto desde hace algunos años. Al día siguiente viajamos rumbo a Veracruz para poder ver a los padres de mi madre y no más de las 8:20 p.m. habíamos llegado a casa de mis abuelos, ellos nos recibieron muy cálidamente, y nos acomodaron para poder descansar, pero yo de la emoción de poder estar con mis abuelos no quería dormir y decidí quedarme un rato con ellos; estando en el patio de enfrente, sentada en una silla pequeña de madera y muy cómoda, al lado de mi abuelo, empecé a hablar con él mientras veíamos la luna y las hermosas estrellas de aquélla noche. Él me empezó a contar de cómo era su vida de cuando era joven, de cuáles eran las costumbres que solían hacer, en cómo fue que conoció a mi abuela y de que es lo que le gustaba hacer, en ese trayecto dijo algo que me llamó mucho la atención en lo que dijo “todo normal, excepto algo”, refiriéndose a su vida, después de haber escuchado lo anterior dicho me quedé con la intriga, pero mi abuela me ofreció comida entonces no pude preguntarle a mi abuelo de cuáles eran esas excepciones.  


Mi abuela Juana preparó unas ricas empanadas alegremente por la noche para que cenemos mi abuelo y yo, mientras estaba en la mesa sentada, me pregunta... 


- ¿Todo bien, en qué piensas hija? – preguntó mi abuela. 


En la que yo respondí…  


- Sí abuela, todo bien, lo que pasa es que mi abuelo dijo algo que me llamó la atención y me quedé con la intriga. 


Como siguiente a esto le expliqué a mi abuela qué era lo que me había dicho mí abuelo y cuál fue la razón por la que me quedé con la intriga… 


- Hay hija, tu abuelo es una persona muy trabajadora, pero en su juventud le sucedieron muchas cosas - dijo mi abuela y luego añadió -, termina de cenar y ve con tu abuelo, seguro él te querrá contar.  


Terminé de cenar, le di las gracias a mi abuela y fui corriendo afuera para ir con mi abuelo, al verlo me senté en la misma silla cómoda y le dije a mi abuelo… 


- Abuelito, ¿a qué te referías con “todo normal, excepto algo”? 


En la que me respondió… 


-Ponte cómoda hija que ahora te contaré algunos sucesos que me pasaron de cuando era joven.  


En ese momento me dio un escalofrío leve por la forma en la que mi abuelo lo había dicho, por lo que sabía que iba a ser algo fuera de lo normal, pero yo de curiosa me quedé a escuchar. Antes de que él comenzará mi abuela me dio un chocolate caliente y una manta ya que estaba un poco fresco.  


Mi abuelo empezó con su primera historia, me contó que cuando era joven, en una larga noche de trabajo, cansado y un poco agobiado mientras iba rumbo a su casa para cenar y descansar, llegó a un callejón solitario en el que casualmente siempre pasaba cuando regresaba del trabajo, lo peculiar de esta vez es que había algo que nunca había visto, él pensó que fue parte de su alucinación ya que estaba muy cansado pero volvió a checar y siguió viendo lo mismo, esto que había visto era una manta, esta manta no era como cualquier otra hablando de que las mantas normales no pueden moverse por sí mismas sino que tienes que hacer uso de ellas para que se puedan mover, en cambio la que había visto, estaba frente a él, prácticamente estaba flotando, esta manta era blanca y pequeña, cada paso y dirección a la que iba mi abuelo la manta lo seguía, como lo anterior dicho en un principio mi abuelo es una persona trabajadora, buena y muy fuerte así que no se había asustado mucho, actuó con calma y no entró en pánico. Él continuaba caminando mientras la manta seguía su paso hasta que en una calle en la que una llevaba del lado izquierdo y otra del lado derecho. La manta fue del lado derecho lentamente mientras que él se fue del lado izquierdo, esto hizo que perdiera la manta, sin duda fue algo extraño, pero no tan grave, mi abuelo llego a casa a analizar lo que había ocurrido, pero lo dejó pasar ya que pensó que fue parte de su imaginación. 


Esa fue una de las primeras historias que me contó, pero aún falta una más, entonces, esta es la segunda historia de mi abuelo… 


Para esta historia yo ya estaba algo asustada, cada vez estaba oscureciendo más, así que procedí a taparme los pies con la manta, prácticamente tapé todo mi cuerpo menos la cabeza para poder escuchar a mi abuelo. 


Esta siguiente historia habla de una noche, por la hora de las 11:30 p.m., cuando mi abuelo fue a la granja de sus padres, porque su madre le había dicho que vaya a checar a los animales y si había cerrado la reja de los borregos, en ese entonces él estaba algo molesto sin saber cuál era la razón. Al llegar a la granja y ver a los animales se percató de algo, lo que estaba pasando era que vio a un hombre queriendo entrar por una ventana que estaba en la parte superior de la puerta de un establo, él de inmediato fue corriendo a bajar al hombre de la puerta y agarro un palo, mi abuelo estaba más molesto de lo que ya estaba y no sabía qué hacía, al punto de llegar a pensar en hacerle daño al señor que quería robar, en ese mismo instante le dio un escalofrío muy fuerte al punto de sentirse débil y muy asustado, volteo a ver atrás y se percató de que había un caballo enorme color negro junto con un charro que estaba montando el caballo, el tal charro lo tentaba a hacerle daño al hombre pero él no quería, entonces él empezó a rezar y a rezar cada vez más al punto de que el charro y el caballo se fueran, al terminar esta historia mi abuelo me dijo que pensó que podría ser el diablo o algo parecido pero no estaba muy seguro. 


Cuando mi abuelo terminó de contar todas sus historias yo tenía un miedo enorme y ya no quería dormir, al ver mi abuelo que ya no quería acostarme para descansar me dijo que no tuviera miedo ya que probablemente no es muy seguro que hayan pasado, pero sin afirmar que sea falso, logré quedarme un poco más tranquila y me fui a dormir. 

                                                  










Comentarios

  1. Cohesión: Algunas palabras son un tanto repetitivas. En cuanto a los conectores, está bastante bien.
    Coherencia: Está bien estructurado y se entiende, aunque en partes es confuso por la repetición de palabras.
    Adecuación: Está bien, no me parece ni tan largo ni corto, me gusta su extensión.
    La idea de contar relatos de tus familiares y describir tu sensación es buena, aunque yo preferiría describir un poco más las historias contadas.
    Tiene de los 3 prototipos.
    Buena ortografía. En ciertas partes quedaría algún otro signo de puntuación, pero está muy bien.
    Cómo consejo solo agregaría usar los sinónimos, porque cuando se repite mucho una palabras llega a ser aburrido o cansado para el lector; también describir más el relato.

    -Eylin Canché Ek 1B

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  2. La lectura estuvo bastante bien, tuvo una buena fluidez y un buen volumen solo que le hizo falta entonación, que volteara a ver al público y que realizará unos cuantos ademanes, pero de ahí en fuera fue muy entretenido escuchar su relato.

    -Rosalía Zapata 1ºB

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  3. Buenas tardes, Stephanie.

    Fortalezas: lectura con muy buena dicción, fluidez y volumen. Se agradece mucha la buena selección del playlist de música de fondo ambientando muy bien tu relato.

    Áreas de oportunidad: trabajar en la entonación y el uso de recursos no verbales para enriquecer la experiencia lectora.

    ATENTAMENTE:
    Prof. Carlos Gerardo Cituk Maza
    TALLER DE LECTURA Y REDACCIÓN

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