"Una noche extraña" - Ibi Zoe Velázquez Hernández 1ºB
Inspirada en hechos reales
Un día como otros, cuando iba anocheciendo, se encontraba parte de una familia en su casa, un hogar cálido donde abundaba el amor y la felicidad, ahí mismo vivía una familia de cuatro. Sara, la madre de la familia era una mujer bajita, linda, amorosa, distraída y olvidadiza; Alaí, la hermana menor de la familia, con tan solo seis años, era una niña amable, dulce e inocente; Mitzi, la hermana mayor que contaba con apenas catorce años, era una jovencita introvertida que adoraba a su familia; por último, Luis, el padre de la familia, un hombre trabajador, tranquilo, amable, alto y delgado.
Ese mismo viernes, Luis era el único fuera de casa, debido a que seguía en su turno en el hospital (trabajaba en el turno vespertino).
Cerca de las 8 pm Sara estaba en la sala jugando y haciéndoles cosquillas a Mitzi y Alaí. Cuando de repente, Sara volvió y miro el reloj en la pared, y justo en ese momento se dio cuenta de que ya se hacía tarde para ir a buscar a Luis al trabajo.
— Hijas ¿Me quieren acompañar por su padre al trabajo? – a lo que Alaí y Mitzi negaron con la cabeza, y fue en ese momento cuando Sara cuestionó su decisión de tan siquiera preguntarles – ¿Saben qué? No sé ni porque rayos les pregunte, vayan a ponerse sus zapatos ahora mismo para ir por su padre.
Con cara de molestia ambas corrieron a su cuarto a ponerse los zapatos, mientras tanto Sara buscaba las llaves del auto.
Al poco tiempo, se subieron al carro, lo encendieron, pusieron la radio y empezó a andar el carro.
A los pocos minutos de haber salido de su casa, algo extraño comenzó a suceder, la radio de repente perdió la señal, la calle empezó a dar un ambiente frío, sombrío y lúgubre, todo esto provocó que Sara y Mitzi comenzarán a sentir escalofríos por todo el cuerpo, y Alai, era una niña que no sentía aquel peligro.
A tan solo pocos metros antes de que llegaran al paso peatonal de la E.S.T.I.C 56 (Escuela Secundaria técnica industrial y comercial no.56), Alaí percibió la silueta de una niña.
— ¡Mamá, mamá, mamá! – exclamaba Alaí desde el asiento trasero del auto.
— Mande hija
Le contestó Sara en aquel momento, ya que ninguna de las tres, se imaginaba lo que estaba a punto de suceder.
— Mamá ¿Por qué esa niña me está saludando? - dijo Alaí.
—¿Qué niña? amor- decía Sara mientras buscaba con la mirada a la niña que mencionaba su hija.
— La niña que está allá – dijo Alaí, señalando justo en el paso peatonal de la secundaria- Mamá, la niña dice que quiere que vaya con ella.
En ese instante Sara comenzó a preocuparse, algo dentro de ella le gritaba ¨peligro¨, ya que cada vez que se iba acercando a ese lugar sentía más frío.
— Hija, por favor asómate a la ventana y dime si ves a la niña que menciona tu hermana – le ordenó Sara a Mitzi.
— ¡Mamá! No hay nadie - Dijo Mitzi con una voz temblorosa que transmitía miedo.
— Mama, ¿porque la niña sangra? – En cuanto Alaí dijo eso, Sara frenó de sopetón y empezó a temer de esa situación – Mamá, la niña dice quiere que vaya a jugar con ella.
Al instante que Alaí terminó de hablar, Sara sintió un escalofrío recorriendo su cuerpo.
— Hija escúchame bien, y obedéceme al pie de la letra lo que diga, ¿entendiste? – a lo que Alaí afirmó con su cabeza– por ninguna circunstancia juegues con esa niña – decía Sara mientras echaba el carro de reversa para salir de ahí lo más rápido posibles.
— Mamá, la niña dice que quiere que vaya con ella, ¡Mamá, tengo miedo! ¡Mamá!, ¡Mamá!
—Tranquila hija, ya nos vamos, tranquilas no pasa nada – decía Sara para tranquilizar a sus hijas.
En ese momento el carro empezó a avanzar rápidamente, puesto que Sara había pisado el acelerador a fondo. En cuanto Sara vio la primera salida de ahí, quitó la reversa, puso primera y pisó el acelerador para irse lo más lejos posible, cada vez que se alejaban de aquel lugar el ambiente se volvía tranquilo y en paz.
En el camino al trabajo de Luis, las tres iban intentando olvidarse de aquello, así que empezaron a cantar canciones como: “la calle de las sirenas”, para aliviar un poco el ambiente. Y al fin llegaron por Luis y regresaron a casa para así poder descansar.
Ya en la noche, después de que las niñas ya estaban acostadas, Sara le contó a su marido lo que había acontecido cuando lo habían ido a buscar, Luis se quedó impactado, pero mejor lo dejaron pasar y se fueron a dormir desconcertados.
Tres días después, mientras sacaban la bolsa de super, Alaí estaba jugando a la orilla de la calle, cuando en eso una señora chismosa se le acercó a Sara.
— Oiga vecina, no deje jugar a su niña cerca de la calle.
— ¿Por qué lo dice vecina? – preguntó Sara con una expresión de confusión.
— Pues no es por ser chismosa, pero hace tres días en el paso peatonal de la E.S.T.I.C 56, una niña se le escapó a su madre, y ¡PUM! que la atropelló el camión que pasa por ahí - Cuando le dijo eso la vecina, Sara se quedó pálida de miedo. Y en eso, Alaí cae desmayada en sobre la banqueta.
— ¿Hija qué pasa? - decía Sara muy preocupada.
— ¡Mamá! La niña – dijo señalando al cielo.
Ame, me transportaste literalmente en ese momento, me gusto como desarrollaste la historia y como al final le diste la vuelta, siento que podrías mejorar en completar las situaciones que pasan para así dar mas contexto, es lo único que podría notar si me preguntan por algo a mejorar.
ResponderEliminarComo consejo te diría que sigas escribiendo así de bien, soy Rodrigo Alejandro Farfán Castillo
ResponderEliminarTienes muy buena fluidez, se escucha con demasiada claridad, el volumen que manejas es el adecuado y también quiero decirte que transmites tu historia con bastante seguridad, me gustó la manera en que relataste, todo bien.
ResponderEliminarComo retroalimentación, te diría que podrías practicar más para perfeccionar, ya que lo haces demasiado bien. Felicidades 💐
Buenas tardes, Ibi.
ResponderEliminarExcelente trabajo, muy amena tu forma de relatar tu historia cumpliendo con los recursos para lingüísticos claves como buena fluidez, dicción, claridad y entonación. Muy buen uso de ademanes y se agradece el efecto de cámara usado para recrear una grabación como si se tratase de algo real. Felicidades.
ATENTAMENTE:
Prof. Carlos Gerardo Cituk Maza
TALLER DE LECTURA Y REDACCIÓN