Una visita del más allá por Alejandrina Jaime Aguilar (1C)
Una visita del más allá
Alejandrina J. Aguilar
Cuando era pequeña, más o menos a la edad de 5 o 6 años, durante las reuniones con mi familia, escuchaba a mi madre relatar sus anécdotas y sueños con personas que ya han fallecido. Algunos de mis familiares dicen que ella tiene un don, y otros simplemente no le creen. Yo hasta ese momento y con tan corta edad, solo podía pensar en el miedo de vivir esa situación.
A veces hablaba del abuelo, su padre, el cual falleció cuando ella tenía apenas 3 años o de su abuela materna y mucha otra gente desconocida que venían del más allá para pedirle ayuda; ella valientemente nunca demostró algún miedo a estas experiencias, pero siempre comenta que no se acostumbra al hecho de sentir las presencias o espíritus de los muertos.
Así pasaron los años y por situaciones personales tuvimos la necesidad de cambiar de casa y mudarnos a otro lugar (Mérida). En esos tiempos un de los tíos de mi madre, quien era muy apegado a nosotros, fallece tras larga dolencia y múltiples enfermedades. Fue un golpe duro para todos ya que lo queríamos y él a nosotros, pero su cuerpo ya estaba cansado, enfermo, deteriorado y lastimado.
A la semana siguiente de ese triste suceso, durante una noche en mi nueva habitación (la cual para esos tiempos compartía con mi hermanita), sentí por primera vez una sensación extraña, como si una persona estuviera parada detrás de la puerta de mi cuarto dispuesta a tocar, pensé que eran mis padres y espere a que entraran, pero nunca sucedió. Confundida y un poco aterrada, tomé el valor de levantarme e ir a la entrada, donde se seguía sintiendo aquella presencia, entonces abrí. Cual fue mi sorpresa al ver que no había nadie, sentí miedo, así que caminé el pasillo hacia la habitación de mis padres para comentarles lo que me había sucedido.
Mi padre es una persona muy incrédula así que solo regreso a dormir, pero mi madre se preocupó y me comentó que si volvía a ocurrir algo similar la mantuviera informada y me dio el concejo de rezar hasta que aquella sensación se fuera.
Pasaron los días y ese suceso quedo en el olvido, pero exactamente un mes después del fallecimiento ocurrió de nuevo. Estaba durmiendo y repentinamente comencé a tener frio, así que me moví para tomar mi colcha; en ese momento volví a sentir aquella presencia junto a mi cama. Abrí los ojos, pero no vi nada, no había absolutamente nadie, me tapé rápidamente y cerré los ojos de nuevo, fue aquí donde algo sorprendente ocurrió, podía sentir como una mano se posaba sobre mi hombro, me congelé, no podía moverme o gritar, no quería despertar a mi hermana que se encontraba durmiendo en la litera de al lado, tampoco quería abrir los ojos, tenía mucho miedo. Pero al mismo tiempo algo se sentía familiar, como si pudiera reconocer a aquella persona, es raro, pero dentro de mi corazón y mente podía definir quién era aquel que se encontraba junto a mí, sentía como sujetaba mi hombro con mucha delicadeza casi como si estuviera tratando de decirme algo.
Fue entonces que recordé las sabias palabras de mi madre diciendo:
-Los muertos no tienen la intención de hacernos ningún daño, solo quieren ayuda o incluso solo nos extrañan y vienen de visita.
Así que me tranquilicé y dije en voz baja:
-¡Se quién eres y rezaré por ti!
En ese momento comencé a orar y como arte de magia la mano me soltó, noté como esa presencia no se encontraba más en mi cuarto y volví a conciliar el sueño.
Al día siguiente le comenté toda la experiencia a mi madre, ella me creyó y entendió todo perfectamente, me dijo que había hecho lo correcto y que todas las noches recé por el alma de mi tío.
Actualmente siento su presencia de vez en cuando e incluso he llegado a ser visitada por más de mis familiares fallecidos, ya no me da miedo, sé que están junto a mí porque me necesitan y por que me tienen mucho cariño, incluso llega a darme cierta paz el saber que siempre están conmigo. Sé que traje el mismo don de mi madre y debo de aprender a vivir con ello.
Hola soy isis me gusto mucho tu relato a mi mama igual le pasa algo similar solo que ella predice algunas cosas a veces yo igual lo hago pero es muy raro que me suceda
ResponderEliminarEl alumno Edrei comenta la obra de Alejandrina.
ResponderEliminarATENTAMENTE:
Prof. Carlos Cituk Maza
Edrei Izhar Castillo Chi
ResponderEliminarFortalezas: La profundidad con la que relatas y no dejas escapar ningún punto de igual forma ninguna falta de ortografía.
Áreas de oportunidad: En lo personal todas las áreas están completamente estructuradas
Consejos: me pareció muy interesante e historia y parte de la redacción ya que es una vivencia
Vanessa Yunuenh Lovera Aguilar 1 C
ResponderEliminarsimplemente increíble,tengo familiares con ese don, y escuchar un relato así de una persona diferente a mi familia y muy cercana me gusto mucho, un que la verdad no se que aria yo si igual pudiera sentir la presencia de mis seres queridos ya fallecidos, me hizo reflexionar mucho, conocer el testimonio tan de cerca me inquietó pero también me dejó tranquila con la reflexión que hiciste, excelente trabajo Ale.
Luis Ángel Robles Linares (1°C)
ResponderEliminarMe gusto mucho tu relato por el suspenso y la buena redacción que tiene.