UNA VISITA INESPERADA - María Paula León Espadas 1.- B
Era el 30 de octubre de 2018, se acercaba el hannal pixán, llegábamos mi
hermana y yo al pueblo de Tixpéual para los rezos en memoria de mi abuela,
era la primera vez que visitábamos a la familia específicamente por ese motivo,
por ello me emocionaba estar ahí, sin embargo, toda esa emoción
desaparecería conforme pasaran los días. Llegamos por la mañana, pasada la
euforia del encuentro con mis primas, nos dirigimos al cementerio del pueblo a
ponerle flores a la abuela, a la que me hubiera gustado tanto conocer, pasamos
parte de la tarde arreglando su tumba y haciendo un par de oraciones,
empezando a obscurecer decidimos regresar a la casa de mi tía, no sin antes
hacer un recorrido por cada una de las tumbas, solo por simple curiosidad. Es
aquí donde nos empiezan a pasar cosas extrañas, mientras Jimena, mi prima,
ponía bien las flores a un florero a la tumba de la abuela sentíamos que alguien
nos observaba, acto seguido, salimos del lugar, en ese momento vimos pasar a
una viejita muy rápido, a pesar de ello, logramos ver cómo era, ésta vestía un
huipil con un chal, sandalias, y tenía un chongo en su cabello largo, de igual
manera traía un sabucán; no le dimos importancia porque había mucha gente,
sin embargo, nos dio escalos fríos sin razón aparente.
Al llegar a casa nos sentamos a planear nuestra pijamada de Halloween,
aprovechando que estábamos juntas. Era la mañana siguiente, decorábamos
todo para la noche, incluso fuimos a comprar muchos dulces para disfrutar,
durante la pijamada nos pasaban cosas extrañas, un ejemplo es que las cosas
desaparecían y aparecían en un lugar totalmente diferente al que estaban o
que el perro no dejaba de aullar, aunque no era normal nosotras asumíamos
que ya estábamos cansadas y no sabíamos ni lo que hacíamos, pero aun así,
estábamos asustadas, por lo consiguiente nos fuimos a dormir.
Llega el 1 de Noviembre, eran las 8:00 cuando decidí ir a la feria con mis
primas, mi tía no podía llevarnos, así que fuimos solas; recuerdo que esa
noche nos estábamos divirtiendo tanto que se nos pasó la hora, ya casi eran
las 12, íbamos caminando distraídas platicando de regreso por las calles
desiertas, cada vez que avanzábamos nos alejábamos de la gente y de las
luces, no está demás decir que la casa de mi tía está a 4 o 5 esquinas de la
plaza principal, llegamos a la esquina en la que está la casa, teníamos que
cruzar una calle en la que pueden pasar coches a los lados, al frente y por
atrás, motivo por el cual miramos a ver a todos lados para cruzar aunque
sabíamos que no había ni un solo coche, pisando la otra calle escuchamos una
voz que nos hablaba a la cual le contestamos amablemente:
Señora -hola! ¿Cómo están?, ya están muy grande
Mi prima – Muy bien gracias, ¿y usted?
La plática continúa, yo no la conocía, pero me pude dar cuenta que era la
misma señora del cementerio, ella mandó saludos para la mamá de cada una
de nosotras, mencionándolas una por una; seguido de eso me dijo:
Señora - Hija, ya estás muy grande, te pareces mucho a tu mamá.
Yo – sí, todos me lo dicen.
Señora – Seguro tienes el mismo carácter que ella.
En todo le acertaba, para nosotras era normal porque somos una familia muy
grande en un pueblo muy pequeño, al irse la señora le pregunté a mi prima que
quien era, si era de ahí del pueblo, a lo que ella me contestó, - No tengo idea,
Pensé que ustedes la conocían-, después de escuchar su respuesta miramos
las calles, pero desapareció, no había rastro de ella, asustadas salimos
corriendo hasta llegar a la casa y decirle a mi tía que nos abra. Terminando de
cambiarnos le contamos todo, le describimos a la señora para que nos diga
quién era, sin embargo, nos dijo que no la conocía y que ya nadie usaba esa
vestimenta.
Al despertar nos pusimos a pensar lo que nos había pasado, durante el
proceso nos surgieron preguntas como, ¿Por qué nos miraba mientras
estábamos en el cementerio?, ¿Cómo nos conoce a nosotras y mi tía no a
ella?, ¿Qué hacía una viejita con su sabucán a las 12 de la noche por las
calles?, Y la más importante, ¿Cómo desapareció tan rápido?, la última
pregunta nos dejó con el pendiente porque la calle por la que se fue no había ni
una sola casa en la que pudiera haber entrado, todo era como monte, la yerba
estaba alta, no había escarpa, sin embargo, mi tía nos dijo que estábamos
locas y que ya no le siguiéramos, le hicimos caso y lo dejamos así.
Pasaron 3 años de lo sucedido, y fue hasta hace un mes que nos reunimos
para hacer nuestra pijamada de Halloween, que recordamos aquella noche, en
esta ocasión se lo contamos a mi tía que vive en Mérida, madre de dos de mis
primas, al contarle todo se rió de nosotras para luego decir que es la bisabuela
que nos visitó, esto lo dijo de broma porque mi bisabuela vestía igual que la
señora a la que describíamos, mis primas y yo nos asustamos mucho, luego le
contamos todo a detalle y decidió salir de dudas, llamó a otra tía que tiene fotos
de casi toda la familia y le pidió una de la bisabuela, al llegarme las fotos
encontramos una en la que era el bautizo de una de mis tías y ahí estaba ella,
vestida exactamente igual a la mujer que 3 años atrás habíamos visto en el
cementerio y en la calle. Hasta ahora no podemos salir de nuestro asombro.
Buenas tardes, María.
ResponderEliminarFortalezas: la buena disposición y seguridad están presenten en la lectura.
Áreas de oportunidad: enriquecer la lectura con recursos de la comunicación no verbal. Podemos trabajar más en el manejo de entonación de la voz y la dicción.